Carlos Andradas releva a José Carrillo en la Complutense

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Publicado en buy viagra in the usa El Mundo. De Mariano Gasparet

La renovación se abre camino en la Universidad Complutense, que continuará gobernada por un rector de izquierdas. Carlos Andradas hizo ayer buenos los pronósticos y José Carrillo no repetirá. Ha sido rector de un solo mandato; el primero de vida tan efímera en los últimos años.

Andradas obtuvo el 60% del voto ponderado frente al 39% logrado por Carrillo. El nuevo rector logró imponerse en todos los estamentos universitarios, con la excepción -previsible- del personal de administración y servicios, más afín a la candidatura del saliente Carrillo y a las motivaciones sindicales:1.620 votos frente a 1.099 de Andradas.

El peso del personal docente y del personal docente investigador ha determinado el cambio de rector en la Complutense. Andradas obtuvo casi el doble de respaldo que Carrillo entre los profesores. No hubo, pues, sorpresas de última hora en la segunda vuelta de las elecciones al Rectorado y el catedrático de Matemáticas Carlos Andradas (Reus, Tarragona, 1956) se convirtió en el máximo responsable de la universidad más grande de España.

Si en la primera vuelta, celebrada el pasado día 5, Carlos Andradas se convertía en el candidato favorito de una terna de cinco aspirantes -con una ventaja sobre José Carrillo de casi 10 puntos-, ayer logró ampliar esa ventaja hasta los 20 puntos. Los intentos del ya ex rector de sumar a la causa de la continuidad los apoyos que recabaron en la primera vuelta Federico Morán (22%) Rafael Calduch (8%) y Dámaso López (5%) se han revelado infructuosos.

Y eso que había dudas, porque en la última semana la máquina del Rectorado ha funcionado a pleno rendimiento para rebañar apoyos entre las huestes de los aspirantes caídos. No en balde, algunas fuentes aseguran que el catedrático de Relaciones Internacionales Rafael Calduch, militante de UPyD, habría trasladado a sus seguidores que la mejor opción -o la menos mala, a su juicio- era la de Carrillo.

También existían dudas sobre cuántos votantes afines al ex secretario de Universidades Fernando Morán se refugiarían en la abstención y cómo afectaría tal decisión al recuento.

No ha habido alianzas contra natura -desde un punto de vista ideológico- porque tampoco podía haberlas. De hecho, Andradas y Carrillo representan dos opciones progresistas;los dos se han acusado mutuamente de haber pactado con Podemos;ambos tuvieron responsabilidades de gobierno con el ex rector Carlos Berzosa;y los dos defendían ofertas programáticas en teoría parecidas. Los dos se oponen al decreto 3+2 y a la subida de las tasas universitarias, y los dos apuestan por lograr un aumento del presupuesto, por impulsar la investigación, por hacer más partícipe al alumnado y por mantener la plantilla de interinos. Tal confrontación de similitudes pudo comprobarse en el debate del pasado lunes. Parece entonces lógico pensar que el talante de uno y otro ha podido marcar en parte la diferencia final entre ambos candidatos.

A José Carrillo le ha penalizado su personalidad menos dialogante y más doctrinaria, según aseguran fuentes universitarias, y se ha visto desplazado tras cuatro años de gestión en los que tuvo que hacerse cargo de una deuda multimillonaria en tiempos de recortes.

La derrota no pinta dulce para Carrillo, que anoche abandonó la Facultad de Matemáticas sin saludar y sin ningún ánimo -según fuentes presenciales- mientras el personal que había apostado por Carlos Andradas celebraba el cambio de ciclo. Es la primera vez desde finales de los 80 que un rector no repite mandato, según recordaba un profesor.

Por lo que respecta al análisis de la votación, la tónica fue similar a la registrada en la primera vuelta. Un total de 86.588 personas -entre estudiantes, profesores, doctores y personal de administración y servicios- estaban llamados a participar en unos comicios que se realizan con sistema de ponderaciones; es decir,el peso de cada sufragio depende del colectivo al que pertenezca el votante. El que mayor peso tiene es el de los profesores titulares doctores (51%), seguido de los estudiantes (25%) y el personal de administración y servicios (12%). Le siguen los docentes investigadores sin vinculación permanente (10%) y los profesores a tiempo parcial (2%).

Participaron en estos comicios un total de 2.075 profesores titulares (con 20 votos en blanco) de un censo total de 2.633; 8.279 estudiantes de un censo total de 77.187; y 3.115 miembros del personal de administración y servicios de las 3.810 personas llamadas a participar en los comicios.

En total, votaron 14.562 personas del censo. En todos los estamentos hubo menos participación que hace ocho días. Pese a que ambos aspirantes dedicaron buena parte de sus últimos esfuerzos -la semana pasada- a movilizar a los estudiantes, lo cierto es que la participación de éstos ha sido aún menor que en la primera vuelta. Entonces votaron cerca de 9.000 de un censo de 77.000:ayer apenas lo hicieron 8.000.

Andradas ha sabido capitalizar un perfil aparentemente menos politizado y más académico.

Hay que interpretar pues el relevo en el Rectorado como unaapuesta de la comunidad universitaria por abordar los retos de la Complutense desde dinámicas más conciliadoras y menos combativas. Estos retos podrían resumirse (principalmente) en propiciar una organización más ágil en una Universidad mastodóntica y a veces excesivamente burocratizada;mejorar la relación con las administraciones gobierne quien gobierne;e impulsar la investigación, lo que requiere más recursos e importantes inversiones en unas infraestructuras obsoletas. La Complutense necesita definirse en un mundo académico cada vez más competitivo, pero no puede olvidar su faceta humanística. A la hora de asignar recursos y plazas el gran objetivo pendiente es establecer de una vez criterios académicos en detrimento de las viejas dinámicas de ‘herencia‘:en muchos casos se ha premiado a quienes se han posicionado o han trabajado en favor de un departamento o un grupo de profesores con ascendencia en el Rectorado. Se trataría de que la meritocracia vaya ganando consideración en detrimento de los viejos equilibrios entre ‘familias’.

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