Cuba, ¿se prepara para decir adiós al comunismo?

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Artículo de Juan Gabriel Pérez (@gabiperz) Alumno del Máster en Marketing Político, Gobernanza y Comunicación Estratégica de Vonselma Education y el IDP de la universidad Rey Juan Carlos Habitualmente los huracanes se forman en el atlántico y barren las islas del caribe hasta llegar a las costas de Florida, en EE.UU. Esta vez los vientos huracanados parecen haberse formado en Washington, siguiendo la estela del Air Force One hasta La Habana, devastando el discurso más radical de la cúpula del partido de Raúl Castro. La visita de Barack Obama no ha dejado indiferente a nadie y algunos cimientos parecen resquebrajarse. El discurso anti-imperialista que el dirigente cubano Fidel Castro ha abanderado desde que llegara al poder en 1959, en el que EE.UU. es visto como una verdadera amenaza para el bienestar social, político y económico y bajo el cual se ha adoctrinado generación tras generación al pueblo cubano, parece perder fuerza ante los últimos acontecimientos. El discurso conciliador y cargado de buenas intenciones de Obama ha calado hondo en el pueblo cubano, abriendo una brecha hacia el cambio que choca de lleno con la ideología comunista del gobierno habanero. motomo iphone 6 case Estados Unidos no da puntada sin hilo. Si quería promover algún cambio, este era el momento. Obama lo sabía, Raúl Castro lo sabía. belkin phone case iphone 8 Recordemos que Fidel Castro, retirado de la vida pública, cumple 90 años y que su hermano Raúl dijo en rueda de prensa que en 2018 dejaría la presidencia, por lo que el País se prepara para vivir un cambio político importante. Los sucesores de los Castro no están claros y hay fuertes rivalidades internas por hacerse con el control del partido. donald duck iphone 8 plus case Por otro lado, Obama se enfrenta a su último año de mandato, ese en el que tiene que dejar su sello, su impronta. Que mejor forma de hacerlo que siendo el primer presidente de EE.UU. en viajar a Cuba después de ochenta y ocho años, escenificando un proceso de paz tras décadas de conflicto. Es el momento justo para plantar la semilla del cambio. Que esa semilla germine o no, dependerá de muchos factores. EE.UU. black cat phone case iphone 8 y Cuba tienen muchas cuentas pendientes y muchos acuerdos a los que llegar. El más escabroso de todos es el embargo o bloqueo económico por el que Estados Unidos prohibe cualquier tipo de negociación o acuerdo al resto de países con la isla caribeña. Además, Cuba reclama los terrenos en los que se construyó la prisión de máxima seguridad de Guantánamo, así como la reforma de la Ley de Ajuste por la que los cubanos pueden solicitar la residencia en EE.UU. iphone 7 plus armani case una vez lleven en tierra americana un año y un día. Según el gobierno de los Castro esta Ley incita a que los isleños se lancen al mar en balsas poniendo en peligro sus vidas. Muchos han sido los episodios vividos en torno a esta realidad, como fue el caso del niño Elián González quién tensó las relaciones internacionales de ambos países. Hay que sumar a esta lista las reclamaciones que se hacen mutuamente. Si Cuba reclama compensaciones económicas a los daños provocados a su pueblo por tantos años de bloqueo, EE.UU. hace lo propio por los bienes que expropió Fidel Castro a empresas y particulares norteamericanos. En medio de este tira y afloja, algunos cambios han sido posibles. De momento esta visita impulsada tanto por Barack Obama como por Raúl Castro deja tras de sí la reanudación de los vuelos comerciales, así como la apertura de embajadas en sendos países. Además, dentro de las medidas tomadas recientemente está la retirada del límite de remesas a enviar a Cuba desde EE.UU. y la salida de la Isla Caribeña del listado de países que patrocinan el terrorismo. Se ha creado también una comisión bilateral para tratar temas relacionados con asuntos económicos, sociales y culturales. Si a estos cambios en las relaciones diplomáticas de ambos países le sumamos el reciente concierto celebrado por los Rolling Stones en La Habana, solo cabría pensar que Cuba ha iniciado un proceso de cambio imparable, lento, pero imparable. Pero cuidado. Estamos en época de huracanes y sobre los EE.UU. slipknot iphone 6 case se está gestando uno que de llegar a la Casa Blanca podría dar al traste con todos estos avances. Si Donald Trump toma la silla presidencial me temo que no tenderá la mano al pueblo cubano y no continuará con el legado de Obama, dado su discurso tan radical. Además, a Trump se le se le sumarían las voces discordantes del Congreso que ya están sonando fuerte y que dicen que no levantarán el embargo mientras no llegue la democracia a Cuba, es decir, cuando se acabe el régimen de los Castro. Mientras tanto en la Isla los acérrimos al discurso mas purista de Fidel Castro se resisten a que Washington interfiera lo más mínimo en las decisiones de su país, intentando instaurar un sistema de gobierno que supone la antítesis al comunismo vivido en Cuba en los últimos cincuenta y seis años. Los nuevos actores que entren a formar parte de la vida política de Cuba y EE.UU. deberán entender que el proceso de cambio se ha puesto en marcha y a pesar de que es un proceso lento y costoso debe seguir su curso, pues Cuba se encuentra inmersa en un injusto anacronismo, como si de una pieza de museo de la Guerra Fría se tratase. Es hora de que Cuba siga adelante y se le dé la oportunidad de desarrollo que desde hace casi sesenta años se le ha negado. El comunismo poco a poco va sucumbiendo ante la entrada de capital en cuba. Poco a poco van entrando pequeñas empresas, poco a poco se van adquiriendo propiedades. Poco a poco el Estado deja de intervenir en los medios de producción, poco a poco parece que el comunismo va dando paso al capitalismo. Mientras, el cubano mira escéptico sobre lo que pasará mañana mientras una clase gobernante se aferra a un apellido, el Castro, que poco a poco se apaga.

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