Dos casados, un amante y un ex al borde del abismo

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De Ana de Miguel. best place to buy fast viagra Alumna del máster en Marketing Político, Gobernanza y Comunicación Estratégica de Vonselma Education y el IDP de la Universidad Rey Juan Carlos descarga (1)   Si tuviéramos que explicarle a un extranjero la actualidad política de nuestro país, podríamos hacerlo como si de una telenovela se tratase. Tenemos a una pareja enamorada que ha decidido firmar su matrimonio, PSOE-Ciudadanos. El partido de Pedro Sánchez pretende hacer entender a Albert Rivera que se puede ser feliz con amante, Podemos, ya que su amor no es lo suficientemente fuerte para afrontar las adversidades. Ciudadanos, que ha pasado del noviazgo y ha firmado su fidelidad en gananciales, se enrabia y le da un ultimátum. iphone 7 plus phone cases unicorn glitter Mientras la pareja y el amante se pelean entre sí, el PSOE se esconde e intenta cortejar a sendos partidos en la sombra para no perderlos. charger phone case iphone 8 Mientras, el que hasta ahora pactaba con él en los pactos de Estado, el Partido Popular, se ha quedado a un lado, aparentemente marginado, porque aún le queda jugar sus cartas, si es que las tiene. Pero ya lo decía Diego el Cigala “cómo se pueden querer a dos mujeres a la vez y no estar loco”. Ciudadanos ya ha bajado a la arena política y lo ha hecho, de nuevo, en líneas diferentes a sus promesas de campaña. Ayer, el portavoz del Grupo Parlamentario de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta, dijo alto y claro cuáles eran los deseos de los dirigentes del partido naranja, a pesar de las posteriores matizaciones de sus compañeros, que poco margen de duda dejaron. “Hace ya más de un mes que nosotros dejamos de descartar la posibilidad de estar dentro de un gobierno. No le puedo concretar qué ministerios o qué carteras quiere Ciudadanos en ese gobierno. Sí ha pasado por nuestra cabeza que un gobierno monocolor del PSOE sería demasiado débil para tirar adelante el acuerdo de reformas”. iphone 7 plus minion case Esas fueron las palabras que recalcularon de nuevo su estrategia. iphone 7 plus case logic Lo que dijeron antes del 20 de diciembre fue, entre otras cosas, que no iban a entrar en ningún gobierno, que no iban a apoyar a quien no ganase las elecciones y además votaron a Patxi López porque habría un gobierno distinto y no lo han cumplido. iphone 6 case simpsons Y es que aunque nos tengan más que acostumbrados a mentiras en política, quizá deberían reflexionar sobre si el cansancio de la sociedad de lo ya conocido y la caída del bipartidismo viene, en gran parte, por promesas incumplidas y mentiras sin precedentes. Pero ya era hora de que las fuerzas políticas bajaran al terreno de juego a jugar sus cartas. Lo que al principio parecía un problema de ideales e incoherencia programática se ha terminado convirtiendo en una lucha de sillones. El PSOE, por su parte, prefiere no meterse en la lucha Podemos- Ciudadanos por ocupar las carteras y ministerios más disputados de la historia de nuestro país. Hacerlo, supondría el posicionamiento y por ende, limitar sus posibilidades para llegar a La Moncloa. Mientras todos ellos venden los deseos de alcanzar acuerdos por la gobernabilidad del país, dejan a un lado a los 7.300.000 votantes de la fuerza mayoritaria en el parlamento español. “Hay diferencias pero los ciudadanos han pedido diálogo”, dicen desde el PSOE. ¿Dónde está el problema entonces? ¿Qué les impide, ya no pactar, sino sentarse a negociar con la lista más votada? “Miraremos hacia la izquierda y hacia la derecha”, dijo Sánchez hace pocos días. Pues si hay algo que aleja al Partido Popular del resto de fuerzas, es el conocimiento tanto del PSOE, como de Ciudadanos, como de Podemos, de saber que si el PP entra en batalla, tendría y debería asumir la responsabilidad de gobernabilidad, precisamente por esos más de treinta escaños que le separa de la segunda fuerza. El líder del PSOE, Pedro Sánchez, ya fue claro, aunque ahora le parezcan delirios, con el partido de Albert Rivera: “sois la marca blanca del PP”, pero aunque haya diferencias ideológicas, todo es más fácil si tiene menos escaños y ha de asumir al menos, algunas de las condiciones de los socialistas, entre ellas, la tan deseada presidencia del señor Pedro Sánchez. Altura de miras, sentido de Estado… han sido algunas de las expresiones más empleadas para pedirle la abstención al que ha sido, repito, el partido más votado. Sin embargo, presentarse sin apoyos, sabiendo que no los tienes, lo cual es aún más grave, avocarnos a unas nuevas elecciones en un plazo cada vez más amplio, parece que es ahora, velar por los intereses reales de España. Más llamativo es, si cabe, oír a los dirigentes políticos hablar del “cambio que han pedido los españoles”. Ahora va a resultar que coaligarse con hasta más de 10 partidos para llegar a la mayoría suficiente para gobernar significa estar llamado para liderar el cambio. Ahora va a resultar que el cambio del que nos hablan es actuar desde el sectarismo con la lista más votado. Qué fácil serían las cosas si los políticos se olvidasen de los sillones, las caras, nombres y apellidos de quienes componen las listas electorales y pensasen un poco más en los votantes que hay detrás de todo ello. Todo ello conforma una situación de ingobernabilidad e inestabilidad política que ya ha comenzado a sembrar el miedo entre los inversores y empresarios, haciendo descender el índice de confianza en nuestro país. Promesas y más promesas, según el pacto del día unas nuevas. Impuestos más bajos, no a todos… Son algunas de las incógnitas a pie de calle que tiene a los autónomos y a las sociedades españolas pendientes de lo que pueda pasar. Pero no solo ellos. Quienes cursan el primer curso del bachillerato, por ejemplo, aún no saben si se tendrán que examinar o no de selectividad porque cada día prometen consenso, derogación, mantenimiento… El hecho de que la nueva política haya tocado poder, dificulta la gobernabilidad del país que ha sido llevado por el bipartidismo durante los últimos 30 años. La inexperiencia, el desconocimiento de su procedencia, los casos que vinculan a Podemos con el régimen chavista y el no saber situar en el mapa político al partido de Albert Rivera, despista no solo a los electores, sino también a analistas e inversores. No hay una coalición clara y estable con posibilidad de gobernar. Según el último informe de JP Morgan la inestabilidad política solo podría evitarse si el partido más votado alcanzase al menos los 130 escaños de los 350 que conforman el Congreso.

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