Las siete vidas de Pedro Sánchez

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David Hernández Martínez,
Graduado en Relaciones Internacionales y Máster en Economía Internacional y Desarrollo (@david_hm91)

A lo largo de los dos años que lleva como Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez está sorprendiendo a muchos tanto dentro de su partido como fuera. Seguramente la gran mayoría subestimó la capacidad del líder socialista y su círculo más próximo, para resistir a las circunstancias adversas y encontrar siempre una salida, casi siempre cortoplacista, que les permitiera ir solventando los numerosos escollos.

Sin embargo, la repetición de elecciones el 26 de junio parece marcar otro reto determinante en la carrera política de Sánchez, donde se jugará tanto sus posibilidades presidenciales como su propia supervivencia en la primera línea socialista.

En estos intensos dos años, Pedro Sánchez ha ido abriendo una serie de oportunidades, o malgastando según se quiera ver, que le han llevado al punto irreversible en el que se encuentra. Siete etapas, siete ocasiones, siete vidas…

1. Primarias 2014. La primera partida real y fuerte de Pedro Sánchez, fue en las primarias del partido socialista celebradas en el verano del 2014. Inicialmente llegó como un candidato desconocido, pero por entonces supo rodearse bien, contando con las figuras más ilustres e influyentes del partido, además de realizar una campaña que le acercó a numerosas agrupaciones por todo el país y le llevó a granjearse la simpatía de gran parte de la militancia.

2. Candidato para las elecciones. En la misma noche en la que se confirma la rotunda victoria de Pedro Sánchez para la secretaría general, el político madrileño anunciaba sus intenciones de presentarse a la candidatura para las elecciones generales del 2015. Esta noticia, que aparentemente no había sido hablada con otros dirigentes importantes del partido, sentó bastante mal entre algunas primeras espadas socialistas, también porque se espera desde ciertos sectores desdoblar la figura de candidato y secretario general.

3. Gestión de las federaciones. Entre las cuestiones más difíciles que ha tenido que afrontar Sánchez, ha sido la consolidación de su liderazgo dentro de su propio partido, siempre puesto en tela de juicio desde varios ámbitos. Varias decisiones orgánicas no han sentado nada bien en determinadas federaciones, lo que rápidamente provocó que nítidamente se fueran creando bloques entre afines a Pedro Sánchez y críticos a su gestión, dentro de las cúpulas regionales y las distintas familias socialistas. Esta es una cuestión que sigue pasándole factura.

4. Elecciones del 20 de diciembre. Durante la campaña de las elecciones generales, el dirigente socialista tuvo que encarar varios frentes. Por un lado, las disensiones internas anteriormente nombradas. Por otro lado, intentar mostrarse la alternativa más fiable a Mariano Rajoy, mientras Ciudadanos y Podemos le rodeaban por derecha e izquierda.

En la noche del 20 de diciembre, con el PSOE obteniendo sus peores resultados, muchos esperaron que Sánchez diera un paso atrás. Sin embargo, en un acto de arrebato y valentía (imprudencia y soberbia según a quien preguntes), rápidamente se mostró impertérrito a la posibilidad de marcharse e incluso volvió a insistir en la opción de llegar a La Moncloa. Esto constituyó otra acción imprevista que le permitió alargar su supervivencia política, trasladando la duda a los que esperaban su retirada sin actuar.

5. Pactos para investidura. Uno de los momentos estelares en su corta carrera como Secretario General y candidato, fue cuando decidió tomar las riendas del proceso de investidura. Marcando la agenda política tanto a los otros partidos y candidatos, como para aquellos que internamente le deseaban atar en corto. Se creó un vacío en la política nacional que Pedro Sánchez supo aprovechar, aunque después no concluyera en nada.

Retiró por unas semanas a Mariano Rajoy y Pablo Iglesias de la primera línea de la escena. Contrarrestó la férrea supervisión de los compañeros y compañeras del Comité Federal, apostando por una consulta a la militancia. Parecía que el joven líder madrileño estaba aprovechando esta vez muy bien su quinta vida.

6. Fracasada investidura. No obstante, su pacto con Ciudadanos cayó en saco roto. Tal vez, ambos firmantes eran conscientes de la imposibilidad de superar una investidura tan compleja, y apostaron por jugar a quedar ante la opinión pública como los más voluntariosos y responsables. Puede ser que Pedro Sánchez y su comité negociador buscará forzar el apoyo explícito o no de Podemos o del PP.

Fuera como fuese, sobre el candidato socialista pesa ya la losa histórica, de ser el único representante que ha fracasado en su intento de ser elegido presidente por el Congreso. Será el tiempo quien determine si esa acción, le reportó más puntos para su imagen o afectó severamente a su reputación como líder.

7. Elecciones del 26 de junio. Finalmente, la repetición de las elecciones en junio supondrá seguramente la última bala que le queda. Obtener un resultado peor al de diciembre propiciará irremediablemente su caída. Mantenerse o mejorar el número de diputados, sin superar a Mariano Rajoy, puede también provocar que sea arrastrado de su silla. Sólo la presidencia, y él lo sabe, le asegura controlar su propia formación.

Habrá que ver si como los gatos, Sánchez en la noche electoral del 26 de junio vuelve a caer de pie, resiste y sobrevive, o bien, ya gastó sus siete vidas.

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