Los orígenes de Donald Trump

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Publicado por David Hernández Martínez @david_hm91 prednisone pack Entiéndase que en este artículo nos referimos a los orígenes de Donald Trump desde la perspectiva del fenómeno político que se ha creado en torno a su figura, porque el polémico magnate, ya no es una mera anécdota o un accidente en la longeva democracia de los padres fundadores. Estamos ante un movimiento que no sólo está condicionando la actualidad política, sino que seguramente tendrá efectos en los próximos años. Son numerosos los analistas políticos, tanto nacionales como internacionales, que intentan aún comprender la fuerza y tremenda repercusión del discurso de Trump. Más aún, es el propio establishment del partido republicano, quien entre aterrado y medio noqueado, busca la manera de saber cómo frenar al insurgente multimillonario, a la par que intenta descifrar como han podido llegar a este punto. Las posibilidades reales de la candidatura de Donald Trump para la presidencia de la primera potencia mundial, supone entre otras cosas, la radicalización absoluta del debate político en Estados Unidos. Algunos exabruptos y propuestas que esgrime, hace apenas unos años habían sido totalmente reprobados y no habrían tenido más recorrido. Sin embargo, no sólo están contando con el beneplácito de numerosos segmentos de la ciudadanía, sino que están resquebrajando el ideario del partido republicano. boys iphone 6 case by nike Todo ello está provocando que figuras notables y moderadas, como Jeb Bush o Marco Rubio, que hasta hace un año se les presuponía como favoritos para la candidatura republicana, hayan quedado totalmente relegados. Ahora, hasta Ted Cruz, que en condiciones “normales” sería tachado de radical, aparece como el remedio menos malo. En este sentido, la responsabilidad del surgimiento tan acelerado y violento del movimiento de Donald Trump, tiene como causantes principales dos ámbitos. Por un lado, la propia trayectoria seguida por los republicanos en las últimas décadas. Por otro lado, la estructura e idiosincrasia de la sociedad estadounidense. Referido a este último, la sociedad estadounidense es mucho más heterogénea de lo que un artículo pueda llegar a describir. El progresismo y liberalismo que se puede llegar a elogiar en el pueblo norteamericano, no es del todo cierto, o por lo menos no puede ser generalizado. iphone 6 orange case Aún existen amplios cupos de población que siguen aferrados a valores, creencias y costumbres muy conservadora y tradicional. Numerosos estadounidenses siguen pensando en términos políticos y sociales como hace treinta años. Son estos ciudadanos los que han visto en Donald Trump, la ejemplificación del candidato ideal, que combina dentro de su excéntrica imagen y palabra, resabios y actitudes que recuerdan en parte al denostado Nixon o al popular Reagan. Además, no hay que olvidar, que existe un cierto hastío y desafección hacia la llamada clase política, que también ha favorecido que emerja una figura de esta naturaleza. Igualmente, el máximo responsable de que las primarias norteamericanas se encuentren sacudidas por la amenaza del empresario de la Gran Manzana, se debe a la deriva tomada por el partido republicano en los últimos quince años. A este respecto, no cabe ninguna duda, que Donald Trump es heredero directo del movimiento “Tea Party”, que tan fuertemente resonó entre las filas norteamericanas. Cuando George W. gudetama iphone 6 case Bush llegó a la presidencia, se rodeó de un equipo de políticos, economistas e intelectuales conservadores, que pasaron a ser bautizados como los “neocon”, construyendo un discurso lleno de revisiones extremas sobre posturas tan agudas como el estado, el libre mercado, la seguridad o la política exterior. iphone 7 plus phone cases carbon fibre La expansión de las premisas “neocon”, derivó fervientemente en el movimiento “Tea Party”. Un movimiento, que surgió de las elites del partido republicano y que radicalizó las posturas de sus candidatos, hacia posiciones irreconocibles. De hecho, uno de los más graves errores, fue la del senador John Mccain, rival de Obama en 2008, que aparentemente representaba una vertiente moderada dentro del partido republicano, pero decidió apoyarse en el Tea Party, para afrontar una campaña que resultó nefasta. Durante los primeros cuatro años de administración Obama, el partido republicano y los sectores más conservadores, protagonizaron una oposición de acoso y derribo nunca antes conocido. iphone 7 rose gold case silicone Incluso, el candidato en 2012, Mitt Romney intentó seguir una línea idéntica de conservadurismo, que volvió a fracasar frente al actual presidente. Tras las últimas presidenciales, el partido republicano quedó a nivel nacional, en una especie de desamparo ideológico. personailsed iphone 7 cases El “Tea Party” y las posturas más “neocon” parecieron esfumarse entre los dirigentes republicanos, conscientes dos elecciones después, de que con esos discursos no iban a ninguna parte. iphone 6 case grip No obstante, las ideas defendidas con vehemencia desde Bush calaron en gran parte de la ciudadanía norteamericana y, sobre todo, siguieron teniendo una enorme difusión mediática. Así que, cuando Donald Trump decidió dar el paso y presentar su candidatura, se encontró con un contexto socio-político muy favorable.

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