Los anacronismos políticos

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Alumnos del Master en Gobernanza, Marketing Político y Comunicación Estratégica del IDP de la Universidad Rey Juan Carlos & VONSELMA INTERNATIONAL.

Anacronismo (del griego ἀνά ‘contra’ y χρόνος ‘tiempo’) se refiere a algo que no se corresponde o parece no corresponderse con la época a la que se hace referencia.

Aplicándolo más específicamente a nuestro tema: anacronismo político es proceder fuera del tiempo político-administrativo que corresponde al Chile de hoy. Hay líderes políticos que parecen desconocer la legislación vigente. Hablan como políticos de los años 60, cuando el Estado tenía un poder de control y fiscalización mucho más efectivo o real que el que tiene el actual sistema legal neo-liberal que determina nuestra vida civil, social y económica. ¿Conocen estas personas el alcance del poder del sector privado de la economía? ¿Están informados de lo que puede hacer una autoridad en el área empresarial? ¿Han estudiado alguna vez que es lo que es fiscalizar en la economía neo-liberal de mercado chilena? Algunos aparecen haciendo declaraciones por tv y radio contra los empresarios y funcionarios públicos relacionados con temas económicos. Otros se desgastan escribiendo críticas políticas en diarios contra todo lo que se realiza en la agenda de los políticos. Pareciera que nada está bien. Al conocerlos de cerca son tan consumistas como la mayoría. No tienen un modelo de vida alternativo. La post-modernidad los aplastó hace tiempo. No tienen nada.

Un ejemplo concreto. Algunos queriendo canalizar las quejas ciudadanas por el alza de pasajes en 200 pesos de los traslados Linares-Talca, reajuste que incluye tramos a Colbún y zonas rurales, como Melozal en 100 pesos, emplazaron al SEREMI del transporte del Maule, César Muñoz, para que interviniera en este tema de mercado. El aludido respondió: “no podemos regular tarifas de empresas privadas de buses”. Las tarifas y su valor están sujetas a decisiones de mercado. Aclaro que las fiscalizaciones a los buses de pasajeros, tanto entre ciudades, localidades y en el radio urbano son permanentes, no existe despreocupación”. Junto con esto, el personero de Gobierno Regional criticó que los privados decidieran aumentar tarifas justo en marzo, el mes más complicado para la economía familiar. ¿Qué más podía hacer? No tiene más atribuciones administrativas. Mientras tanto la gente afectada escucha, lee y comenta este intercambio de declaraciones y contradeclaraciones. Es un espectáculo repetitivo. Las personas que aparentemente tienen poder, en realidad no lo tienen.

¿Entonces? Existe un problema visible: necesidad de una mayor regulación y fiscalización a las empresas de buses interprovinciales. ¿Para qué? Para evitar que suban los pasajes. Parece lógico. Pero no funciona así el sistema chileno. Hay una libertad de precios y un mercado sobre el cual el Estado no tiene un control centralizado. No estamos en Cuba o en Venezuela. Pero no es necesario estar bajo una dictadura comunista o “democracia caudillista” o “fascismo de izquierda” para tener un control necesario sobre estas situaciones económicas que afectan negativamente al ciudadano común. ¿Entonces? A veces se forman movimientos con ciertos fines. Se protesta, se reclama, etc. El sistema está lo suficientemente consolidado y puede tolerar estas expresiones de descontento. Permite una “dramatización social”, deja que se vivan momentos de “espejismos de poder”, pone límites a hechos violentos más o menos extremos, establece ciertos espacios de diálogo, reparte soluciones sectoriales, aísla a los sectores más radicalizados y espera el desgaste del conflicto.

¿Entonces? Mientras no se realice un cambio político en el mismo sistema estatal chileno seguiremos con estas declaraciones y contra declaraciones. En la Concertación se funcionó de igual manera. El sector privado operaba con todo el poder capitalista. ¿Por qué la señora Bachelet es querida por mucha gente de la derecha económica que está detrás de la política partidaria de este sector? Incluso es deseada por gente de este sector de una manera que impresiona. Porque, la alta clase empresarial chilena no perdió nada realmente sustancial con ella. Las grandes fortunas de capitalistas chilenos que están entre las primeras en todo el mundo, siguieron creciendo y esta simpática señora repartió subsidios y otros regalos para los más pobres, igual como se hace hoy. Algunos dicen que el tema es quién reparte más de estos regalos. Según estas personas, la centro-izquierda lo hace siempre mejor. Es algo mágico. ¿y el centro liberado de la censura izquierdista? Hay gente que está ansiosa por recuperar puestos y sueldos y salir a repartir estos regalos, saludando de paso a los que tienen cada vez más. Porque tenemos ricos cada vez más ricos y pobres que no han salido realmente de una situación precaria y a veces miserable.

El sector privado tiene más poder que el pueblo chileno. Tiene más poder que el Estado. Más poder que Parlamento. ¿Entonces? No hay un pueblo organizado masivo. No hay un Estado regulador. El individualismo está masificado. Lo solidario, por ejemplo, se hace dentro de este paradigma. La gente es ocasionalmente solidaria, pero no se organiza para ser solidaria en forma permanente. La teletón, aparentemente, mueve a todo el país. Pero, muchos empresarios que parecen muy generosos, pagan bajos sueldos a sus trabajadores amparados por la ley. La misma gente de una población popular que reúne dinero con mucho sacrificio, con rifas y otras actividades, etc. para cooperar con la teletón, discrimina a personas de otras poblaciones que sienten como inferiores o más pobres. Los grupos socio-culturales territoriales o funcionales no representan al pueblo masivo. Una cultura de la solidaridad organizada es mínima.

En resumen: se hace agitación social pero no se construye un nuevo tejido social solidario o comunitario popular permanente. Se producen protestas masivas que desaparecen al poco tiempo. Y lo peor, se cuestiona a la autoridad, desconociendo el poder real que esta tiene frente al sector privado. ¿Qué puede hacer un senador realmente? ¿Qué puede hacer un consejal o un alcalde en este sistema neo-liberal que impera hoy en Chile? Por lo menos hay que tener esto claro, cuando se hace una crítica política. En el pasado los conservadores y los liberales se atacaban mutuamente. Era un problema de poder y en segundo lugar ideológico: católicos contra anti-clericales, pero, la explotación en los campos se mantenía intacta y lo mismo en el resto de la población urbana. Hoy esta confrontación se da entre la concertación y la derecha. Dentro del sistema que impera se puede gritar, insultar, etc. con límites, pero todo queda igual. Se escucha una respuesta: no tengo atribuciones para impedir un alza de pasajes. Pero, se aparece en la tv, en la radio y en el diario. Eso es todo.

Hacer política en Chile hoy es cambiar esto. ¿Cómo? primero, reconociendo que esto está pasando y segundo, partir de lo local, paso a paso, construyendo cosas concretas que de todas maneras estarán dentro del sistema. La gente necesita cosas concretas y no mera agitación. Ejemplo, que el Estado vía la municipalidad, tenga una locomoción alternativa más barata mientras los privados no bajen las tarifas. Dentro del sistema de mercado. Esto supone una ley, un proceso legislativo,etc. y bastante dinero. Porque, una mera agitación es un nuevo consumismo que se desgasta según los mecanismos del sistema establecido. Nada más.

  suhagra50

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