Álvaro Uribe, expresidente convertido en principal opositor

Foto: Colprensa Publicado por David Hernández Martínez @david_hm91

Sin duda alguna, repasar la historia reciente de Colombia supone calar inevitablemente en la figura de Álvaro Uribe, presidente de la nación latinoamericana durante ocho años, prácticamente el principal responsable de dirigir a este país de la costa del Pacífico hacia el nuevo siglo. Sin embargo, a pesar de que el líder colombiano dejará la presidencia en 2010, su animada actividad como senador y el amplio legado de sus mandatos, han dejado en la vida política y social colombiana una profunda huella. De hecho, parece obvio que uno de los mayores retos a los que ha tenido que hacer frente su predecesor, Manuel Santos, ha sido el intento de superar la sombra alargada de Uribe. Los primeros años de su retiro político tras dejar el cargo en manos del que fuera ministro de defensa bajo su gobierno, parecían ir encaminados a seguir la tendencia mostrada por otros políticos colombianos de antaño, centrándose en trabajar en cuestiones internacionales y en labores académicas. No obstante, todo se precipitó para finales 2012 y principios de 2013, cuando el ex mandatario decidió volcarse de nuevo en los asuntos internos. En este sentido, todos los análisis apuntan que la decisión de Manuel Santos de abrir un proceso de negociación con las FARC, supuso la ruptura política y personal de Uribe con el que fue durante años su discípulo. El líder originario de Medellín fue enormemente crítico con esta opción, convirtiéndose este en uno de sus principales motivos para reconducir su carrera política de nuevo hacia Colombia. De esta forma, entre 2013-2014 la figura de Álvaro Uribe vuelve a sacudir la vida política colombiana con intensidad. Convertido en senador con un gran respaldo popular, creó un partido en contraposición al giró producido por Santos y el partido de la U, convirtiéndose el Centro Democrático en una de las principales plataformas de oposición al gobierno central. Asimismo, en estos dos años como cargo representativo, Uribe ha llevado a cabo una agenda política y mediática muy activa, dispuesto a que la sociedad colombiana escuchara sus propuestas alternativas y críticas al gobierno de Santos. Mientras, el actual presidente de Colombia ha intentado mantenerse al margen y evitar una disputa dialéctica directa con su antecesor, sabiendo que su crédito político y el juicio de la historia sobre su presidencia, vendrán determinados por la prosperidad lograda en Colombia y la resolución del conflicto con las FARC. Con todo ello, la política colombiana sigue teniendo numerosos frentes abiertos, mostrando un gran dinamismo, que genera constantemente noticias y controversias.

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