André Ventura: la cara visible de la extrema derecha en Portugal.

Por: María de los Ángeles Fernández Pérez

La extrema derecha inició su andadura de forma activa en la política portuguesa en el año 2019, cuando André Ventura, líder del partido político Chega (¡Basta!), consiguió el primer escaño por el Distrito de Lisboa. Con el 1.29% de los votos lograron una silla en el Parlamento, dando voz y cabida a esta ideología a nivel nacional. Además de ser profesor universitario licenciado en derecho, también es un famoso comentarista deportivo, motivo por el cual ya era conocido en el país.

HISTORIA DE LA EXTREMA DERECHA EN PORTUGAL

Históricamente en Portugal la extrema derecha nunca había tenido representación a nivel nacional, aunque es cierto que con el mismo espíritu y en diferentes momentos históricos han existido unas siglas para identificar este movimiento. A mediados de los años 70, una vez caído el régimen de Salazar (de carácter fascista), iniciando la transición a la democracia, los principales objetivos de los barones del régimen fueron dos: imposibilitar la implantación de una dictadura comunista y defender el legado de las colonias portuguesas. Ya en los años 80 se consolidó el partido representante de este movimiento con una media de 0,7% de los votos y durante la década de los 90 el movimiento desapareció institucionalmente.

 

Gráfico 1: Resultados electorales de partidos de extrema derecha a la Asamblea de la República de Portugal.

                                         Fuente: Elaboración propia con datos de Portal do Eleitor.

Ya en este siglo se conformó el nuevo partido político que abrazó la extrema derecha como ideología, aunando las nuevas y viejas generaciones de activistas radicales. Se comenzó a rejuvenecer la imagen del movimiento y aproximó su proclama al populismo que triunfaba en Europa, centrándose en un discurso antisistema que consiguió incluir el anti-islamismo y la anti-inmigración dentro de la agenda política. Su objetivo principal era conseguir representación, pero no lo pudieron alcanzar debido a problemas de los líderes del partido con la justicia, relativos a las actividades criminales del movimiento skinhead. Tras esto, ya en el año 2019 el Tribunal Constitucional dio luz verde a la formalización del partido Chega, que surge como escisión del Partido Social Demócrata. Coexistiendo PNR y Chega en el mismo campo, el primero de los partidos bajó su porcentaje de voto de 0,5% a 0,3%, consolidándose Chega como el partido de extrema derecha con mayor incidencia en el panorama portugués y sumando entre ambos grupos un 1,59% de los votos para la Asamblea de la República, el mejor resultado en la historia de la extrema derecha en Portugal.

ANDRÉ VENTURA, LÍDER DE CHEGA

André Ventura fue militante del Partido Social Demócrata (PSD), el mayor partido de la derecha portuguesa. En 2017 fue candidato a la alcaldía de Loures, y aunque no tuvo éxito como para coronarse como alcalde, fue concejal y tuvo el suficiente impacto como para radicalizar el discurso de la derecha y alentar a los votantes más extremistas con un discurso en favor de la segregación gitana. Debido a las diferencias entre el PSD y las manifestaciones de Ventura, decidió enviar al Tribunal Constitucional las 7.500 firmas necesarias para formalizar un nuevo partido político como alternativa, ya que afirmó que la derecha parecía no existir en ese momento. En abril de 2019 Chega fue formalizado como el partido número 24º de Portugal, iniciándose así un proceso de primarias internas y André fue elegido líder del partido con un 94% de los votos, además de ser el primero en la lista por el distrito de Lisboa.

ESTRATEGIA Y RESULTADOS ELECTORALES

La primera andadura de Chega en unas elecciones tuvo lugar en las europeas celebradas el 6 de octubre de 2019. Para concurrir a ellas decidieron presentarse en coalición con el Partido Popular Monárquico y el Partido Pro Vida, bajo el nombre “Basta!”. La cabeza de lista de estas elecciones fue el propio André Ventura, aunque no participó activamente en el plan comunicativo ya que priorizó ser tertuliano en un programa deportivo antes que formar parte del debate televisivo referente para las elecciones europeas.

Más allá de los desplantes o el desinterés que mostró por las elecciones europeas, la frase que coronaba los carteles de la campaña para las elecciones europeas fue “¿Estamos apoyando a quien no quiere hacer nada?”, dejando así claro el mensaje que querían mandar. Los temas más disruptivos entorno a los que giraba su discurso eran: la criminalización del aborto, la segregación de la comunidad gitana y un cambio estructural en el sistema que incluía reducir la cantidad de diputados. Detrás de esta retórica se esconde una característica diferenciadora con respecto a otros partidos del mismo grupo en Europa: se enmarcan a favor de una Unión fuerte y un ejército común europeo, a pesar de abogar por un criterio común y una defensa ardua de Portugal. También puso en jaque la independencia de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado al participar de forma activa en una manifestación reivindicativa de policías. Con todo ello y a pesar de que no obtuvieron ningún escaño, consiguieron un 1,49% del total, lo que se traduce en 49.496 votos.

En las siguientes elecciones -nacionales para la Asamblea de la República-, André se mostró más participativo y comprometido con la causa. El partido Chega se define como “conservador en las costumbres, liberal en la economía y nacional en su identidad”. En cuanto a lo social, sus propuestas más llamativas son: eliminar el aborto y las operaciones de cambio de sexo de la sanidad pública, privatizar las escuelas, reducción del número de diputados y la eliminación del cargo de primer ministro.

Enmarcado en el populismo, posee un estilo similar al de otras formaciones de extrema derecha en Europa: leguaje simple y reduccionista, ataques a minorías y exaltación de la identidad nacional. Pero a diferencia de otros, no aboga por ninguna religión. Debido a esta táctica, consiguió entrar en la Asamblea de Portugal con un escaño, lo que rompió con la premisa de que Portugal era el único país de Europa en el que la extrema derecha no tenía cabida.

CAMBIO DE DISCURSO E INFLUENCIA DE LA PANDEMIA

Tras las elecciones y al haber conseguido representación, dispone de 90 segundos en la Asamblea para intervenir, tiempo que aprovechó en su primera intervención para continuar con su discurso populista y presentar iniciativas en favor de la cadena perpetua, la castración química para pederastas, la reducción de escaños y la propuesta de cambiar la Constitución de 1976.

En 2019 aseguró que en 8 años el líder de la formación llegaría a la Presidencia, ya que los ciudadanos están hartos de mentiras. Ya a finales de junio de 2020, tras el Consejo Nacional de Chega, donde se decide la estrategia del partido para los siguientes meses, acusó al Primer Ministro de utilizar la pandemia para tener una sobreexposición mediática y afirmó que tanto el poder como la información están centralizados. Por otro lado, y en contraposición a declaraciones realizadas anteriormente, abogó por “racismo cero” y recalcó que las minorías tienen lugar en el Estado de Derecho siempre que respeten los valores del resto de población, llegando a convocar una manifestación a la que se sumaron centenares de personas con el lema “Portugal no es racista” en contraposición a una marcha organizada por la comunidad negra, que fue multitudinaria.

Chega asumió las tesis negacionistas respecto al coronavirus y se opuso al uso de mascarillas, exigiendo que se pusieran fin a las medidas restrictivas que afectaban a la libertad. Además, ya en septiembre André cuestionó la capacidad de gestión del Director General de Salud “por el bien de todos los portugueses”.

UN ANÁLISIS EN PROFUNDIDAD: PRESENTE Y FUTURO

Es importante destacar el cambio de posición en cuanto a la segregación de la comunidad gitana, pasando de poner en el punto de mira a la comunidad gitana a defender que la formación no era racista y que todas las personas tienen cabida en Portugal. Este ha sido el cambio más significativo y relevante ya que pierde uno de los principales focos en los que se apoya la extrema derecha. Se puede considerar en este punto que ha habido una moderación de su discurso tras el Consejo Nacional de Chega, donde se decidió el hilo conductor del partido para los siguientes meses. Es importante destacar que el partido no cuenta con el mismo poder que el resto de formaciones de ultra derecha en Europa y se encuentra en un momento de auge. Cuentan con la posibilidad de estudiar la estrategia de sus homólogos y aprender de ellos, siguiendo los pasos de formaciones como VOX en España. Por todo ello, si hubiera elecciones anticipadas, se estima que Chega conseguiría subir hasta el 7% de votos, consiguiendo así cerca de 12 escaños, siendo uno de los pocos partidos que obtendría rédito positivo de la crisis sanitaria, en parte, fundamentado por la desafección política que ha causado la pandemia y sus consecuencias.

En la actualidad, la situación de violencia en Portugal se ha visto agravada por encontrar en André Ventura el líder de extrema derecha que el movimiento no había tenido hasta entonces. Muchas personas encuentran en él un reflejo de discurso de pensamientos en privado que nunca antes se habían atrevido a mostrar en público. Por otra parte, también cabe destacar que el hecho de que sea un partido legal y democrático, da un respaldo constitucional a los seguidores de Chega para reforzar sus pensamientos e intentar extrapolarlos a la realidad social. André Ventura centra sus esfuerzos en discriminar y atacar colectivos minoritarios, lo que está provocando un incremento de la violencia racista.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos oficiales electorales de cada país.

En relación con los países de la Unión Europea, es uno de los países que, aunque cuenta con presencia de extrema derecha, tiene uno de los menores porcentajes de votos. A pesar de que la evolución es positiva y podría alcanzar los 12 escaños, no llega a los niveles medios del resto de países de Europa. Esto puede estar ligado a la tradición política e histórica de Portugal y, aunque no se descarta un crecimiento significativo, no llegaría a niveles de sus vecinos del sur de Europa. Observando la evolución de estos países respecto al fenómeno, se podría considerar Grecia como un referente al estudiar la posible evolución de la extrema derecha en Portugal, ya que en ambos casos los partidos ultraderechistas surgieron de escisiones de otros. Chega podría conseguir cerca del 7% de los votos en las próximas elecciones siguiendo los pasos de lo que ocurrió en el país heleno.

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